No podrás quedarte en casa
la revolución no será televisada
No podrás jugar con el mando
a encender y apagar, a encender y apagar
Ni dormirte en el sofá
ni correr a coger más cerveza en los anuncios
Ni recibir la noticia en el aifon
ni comentar ningún titular
La revolución no...
no será, no será televisada
No te hará dormir mejor
ni te volverá más delgado ni más guapo
Tus arrugas no se irán
ni verás tu pelo brillar mucho más
No podrás quedarte en casa
la revolución no abrirá los telediarios
No vendrá después del fútbol
ni saldrá en las crónicas de sociedad
La revolución no...
no será, no será televisada
la revolución no será televisada
No podrás jugar con el mando
a encender y apagar, a encender y apagar
Ni dormirte en el sofá
ni correr a coger más cerveza en los anuncios
Ni recibir la noticia en el aifon
ni comentar ningún titular
La revolución no...
no será, no será televisada
No te hará dormir mejor
ni te volverá más delgado ni más guapo
Tus arrugas no se irán
ni verás tu pelo brillar mucho más
No podrás quedarte en casa
la revolución no abrirá los telediarios
No vendrá después del fútbol
ni saldrá en las crónicas de sociedad
La revolución no...
no será, no será televisada
Las situaciones radicales son los raros momentos en que el
cambio cualitativo llega a ser realmente posible. Lejos de ser anormales,
revelan en qué medida estamos siempre anormalmente reprimidos. En comparación
con ellas, la vida "normal" parece la de un sonámbulo. Los jefes son
ridiculizados. Las órdenes no se respetan. Las separaciones se disuelven. Los
problemas personales se convierten en cuestiones públicas; las cuestiones
públicas que parecían distantes y abstractas se transforman en un asunto práctico
inmediato. Se examina el viejo orden, se le critica, se le satiriza. La gente
aprende más sobre la sociedad en una semana que en años de "estudios
sociales" académicos o "toma de conciencia". Se reviven
experiencias largo tiempo reprimidas. Todo parece posible - y muchas más cosas
lo son realmente. La gente apenas puede creer lo que tenía que soportar en
"los viejos días". Aunque el resultado sea incierto, la experiencia
se contempla muchas veces como valiosa en sí misma. "Sólo tenemos tiempo
de..." escribió un grafitero de mayo del 68, al que otros respondieron:
"En todo caso ¡no nos arrepentimos!" y "Tres días ya de
felicidad."![[white-noise[3].jpg]](http://lh3.ggpht.com/_EM8cVhxbhHs/TRDD_Rg1vZI/AAAAAAAABqE/Fly0odWGQn8/s640/white-noise%5B3%5D.jpg)
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